Bardem hace historia


bardem.jpgbardem.jpgbardem.jpgY Javier Bardem se convirtió en el primer español (¿o deberí­amos decir «cómico»?) en ganar un Oscar por su interpretación como Anton Chigurh. Todo un hito para nuestro cine, equiparable al momento en el que Landa y Rabal se adjudicaron conjuntamente un premio por su estremecedora actuación en Los Santos Inocentes, o cuando Garci se embolsó el Oscar por Volver a empezar.Y a diferencia de la francesa Marion Cotillard, la ganadora del oscar a la mejor interpretación femenina que borda la recreación de la tan afamada como desdichada Edith Piaf, Bardem lo ha hecho en inglés, desde las entrañas del cine americano, amparado por el peculiar prisma de dos hermanos no menos peculiares. Bardem se ha negado a hacer de villano hispano en pelí­culas de palomitas, tentación a la que cayeron compañeros de fatigas jamoneras e incluso negó tres veces a Spielberg en su deseo porque persiguiera a Tom Cruise. También ha cometido errores como «El amor en los tiempos del cólera», pero nada grave. Bardem a diferencia del protagonista de «Boca a Boca», no ha tenido prisa por triunfar. Su primer gran papel en el cine americano vino de la mano de Julian Schnabel, interpretando a un poeta homosexual perseguido y ahora han sido los Coen los que le han abierto las puertas del star system norteamericano y los ví­tores de actores, directores, ejecutivos y crí­ticos.

No en vano ayer le sentaron al lado de Jack Nicholson el faro al que buscan todos los presentadores de la gala de los Oscars. Quien sabe si el gran Jack le susurró al oí­do mientras le prestaba sus gafas de sol: «you’re future’s so bright, you gotta wear shades». El discurso de Bardem, Oscar en mano, fue emocionante pero si quieres ver uno alternativo, el de la camara de agradecimientos del backstage consulta este link.

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