El Guggenheim de NYC celebra sus 50 años con una retrospectiva de Kandinsky

Kandinsky está íntimamente unido al Guggenheim. Tanto, que él fue su origen e inspirador. Solomon R. Guggenheim empezó a coleccionar obras del artista ruso en 1929. Tanto fue su entusiasmno que diez años después, con un nada despeciable abanico de lienzos del pintor moscovita, Guggenheim abría en Nueva York el Museum of Non-Objective Painting, el Museo de Arte No Figurativo. Y unos años después, el señor Guggenheim encomendó a Frank Lloyd Wright el diseño y construcción de un museo (el futuro Guggenheim) para albergar los cuadros de su colección. Por eso no es de extrañar que ahora que el Guggenheim Museum se apresta a celebrar sus 50 años lo haga con una retrospectiva del artista que su el germen de la colección y que constituye el pilar fundamental de la colección permanente del museo.
La retrospectiva de Kandinsky reúne más de cien obras del artista que quiso hacer de la pintura un arte como la música. Vasili Kandinski envidiaba de la música su independencia respecto a la naturaleza, a la realidad. Su constante búsqueda consistía precisamente en conseguir que la temática de su pintura estuviera basada únicamente en la necesidad interior del artista, sin interferencias del mundo objetivo. Eso le ha valido el apelativo de «inventor del arte abstacto»; sin embargo, esta exposición nos muestra un artista cuya obra va más allá de este sambenito.
La exposición Kandinsky está abierta en el Guggenheim de Nueva York del 18 de septiembre al 13 de enero de 2010. Kandinsky llega a la Gran Manzana después de haber arrasado en París (este verano se instaló en el Centre Pompidou) y previamente en Munich (estuvo el pasado invierno en la Stí¤dtische Galerie im Lenbachhaus de la capital bávara). París y Munich fueron, juntamente con Moscú, las tres ciudades más íntimamente unidas a la vida del artista.