El nuevo patrimonio vivo de la UNESCO: ¿Por qué la Alhambra sí­ y el flamenco no?


Patrimonio Inmaterial UNESCO¿Por qué el acueducto de Segovia puede ser patrimonio de la Humanidad y la jota aragonesa no puede? ¿Por qué la Alhambra sí­ y el flamenco no? ¿Por qué las murallas de Lugo y la Torre de Hércules sí­ y, en cambio, la música gaitera que emana de la tradición céltica no? ¿Por qué los sitios arqueológicos de Ibiza son patrimonio de la Humanidad y no lo es el Jaleo de las fiestas de Menorca? Simplemente porque unas cosas son materiales y se pueden tocar y las otras no.

Pero la UNESCO, consciente de esta incoherencia de la tradición cultural, se puso hace unos años manos a la obra y en un tiempo récord ha logrado poner en marcha un nuevo listado especí­fico para el Patrimonio Cultural Inmaterial, también conocido como patrimonio vivo. En 2008 se inició el proceso de nueva catalogación y actualmente figuran como protegidos bienes culturales inmateriales como el tango, la caligrafí­a china, las danzas garí­funas, las procesiones de Semana Santa de Popayán, la ceremonia de los voladores de México o la cosmovisión andina de los kallawayas. Así­, hasta un total de 166 bienes inmateriales que se prevé que en los próximos años se multipliquen por diez y hasta por veinte.

En esta flamante lista, España ha ubicado hasta el momento cuatro bastiones. En 2008 se reconoció como partrimonio mundial inmaterial el misterio de Elche y la Patum de Berga, a las cuales se ha añadido en 2009 el silbo gomero (en lenguaje a base de silbidos de la Isla Gomera) y los tribunales de regantes del levante español.

Según la nueva Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, el patrimonio vivo se manifiesta en los siguientes ámbitos: tradiciones y expresiones orales; artes de espectáculo como la música, danza o teatro; usos rituales y festivos; conocimientos relacionados con la naturaleza y el universo; y técnicas artesanales tradicionales. Algunas de las caracterí­sticas de este patrimonio son que se transmite de generación en generación, se recrea de manera constante o periódicamente, infunde en la comunidad un sentimiento de identidad y de continuidad; y genera respecto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y con el medio ambiente.

Ya lo sabe, si usted tiene interés en proteger algún patrimonio vivo y encaja con estas caracterí­sticas, el plazo para presentar nuevas candidaturas vence el 1 de marzo de 2010.