Risas rusas en la escena de Barcelona


inspector

La comedia más divertida de la escena barcelonesa de esta primavera llega de Rusia. L’inspector está considerada como la mejor obra teatral de Nikolai Gogol, y ahora sale a escena con la adaptación elaborada por Jordi Galceran y bajo la dirección de Sergi Belbel. L’inspector retrata con ironí­a la estupidez, la codicia y la banalidad de los oficiales y los altos cargos de las provincias rusas.

Cuando llega la noticia de que un inspector los visitará de incógnito, Anton, el alcalde, se apresura a limpiar la ciudad. La policí­a local y el resto de autoridades intentan ocultar todas las evidencias de sus chantajes, y todos juntos preparan un escenario idí­lico para recibir al delegado del Gobierno. Mientras, Iván Khlestakov (interpretado por Lluis Soler), un tarambana, jugador y estafador, llega con su criado, Ossip, de San Petersburgo, y la gente del pueblo lo toma por otra persona, pensando que es el temido inspector. Evidentemente, todo desemboca en una serie de situaciones inverosí­miles e hilarantes.

Representada por primera vez en 1836 bajo la bendición del zar Nicolás I, el estreno de L’inspector generó tal polémica que Gógol tuvo que huir de San Petersburgo. Más de ciento setenta años después y coincidiendo con el segundo centenario del nacimiento de su autor, la obra no ha perdido actualidad, y la crí­tica mordaz que Gógol hace de la hipocresí­a y la corrupción del poder sigue siendo, por desgracia, demasiado vigente.

L’inspector se representa en el Teatre Nacional de Catalunya, en Barcelona, hasta el 12 de abril.

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