Paloma Sánchez-Garnica: “Los totalitarismos convierten a los ciudadanos en una masa favorable a través del miedo”


Ayer, 7 de abril, el hotel Áurea Convento Capuchinos 5* de Segovia acogió el una cata literaria Wine & Books con la escritora Paloma Sánchez-Garnica, finalista del Premio Planeta 2021. La autora madrileña habló de su novela Últimos días en Berlín con la periodista y escritora Berna González Harbour. Ambas desentrañaron esta historia de amor y guerra ambientada en los años de la Revolución rusa y el comienzo del nazismo, alertando sobre el peligro de los totalitarismos.

A continuación compartimos la entrevista que le hemos realizado a la autora.

¿Cómo era el Berlín de los años 30?

El Berlín en el que se nombra como canciller a Adolf Hitler era un Berlín crispado, con mucho paro, mucha polarización política e incertidumbre y desaliento en la población. Ese fue el caldo de cultivo para el discurso de salvador de la patria de Hitler.

De los lugares de la capital alemana que aparecen en la novela, ¿cuáles destacaría por su importancia histórica?
El Hotel Adlon y la puerta de Brandenburgo, un lugar emblemático donde ahora está el monumento homenaje al Holocausto. Muy cerca estaba el búnker donde se encontró muerto a Hitler. Lo han dejado como un parking al aire libre.

La novela intercala fragmentos de los principios de propaganda de Goebbels. ¿Cuál cree que fue la clave de su estrategia propagandística?

Manipular a la sociedad. Goebbels sabía que con un mensaje sencillo, fácil y repetido podía ganarse a la sociedad. Los totalitarismos convierten a los ciudadanos en una masa favorable al gobierno, y lo hacen a través del miedo, la destrucción de la libertad y la propaganda. En cuanto llegó al poder, Goebbels puso en marcha la fabricación de una radio muy barata, de forma que en todos los hogares de Alemania hubiera un aparato a través del cual pudiese llegar la voz que manipularía a los alemanes.

«Goebbels sabía que con un mensaje sencillo, fácil y repetido podía ganarse a la sociedad»

Paloma Sánchez-Garnica

El argumento contrapone el nazismo y el comunismo. ¿Qué cosas cree que tienen en común y en qué se diferencian ambos totalitarismos?

En el caso de Stalin, él hablaba de la radiante porvenir, según la cual el presente es la instancia sobre la que el futuro (el socialismo) se estaba construyendo. La propaganda de Stalin era un relato de cómo sería la vida en el futuro, y no de cómo era en la realidad.

Un punto en común es que ambos se apropian de la totalidad, de forma que el que no sea proletario o de raza aria estaba excluido. Ambos tienen un pensamiento y un partido únicos, culto al líder y utilizan el terror como mecanismo de control de la sociedad, destruyendo cualquier oposición. En ambos casos buscan el discurso del odio, creando enemigos tanto fuera como dentro del régimen. Un ejemplo son las purgas de Stalin.

¿Qué sentimiento cree que provocó que alemanes y rusos se adhiriesen a esos movimientos radicales?

Eran sociedades diferentes, pero en ambos casos se establece el miedo. Primo Levi decía que no podemos comprender el horror del nazismo, pero tenemos la obligación de conocerlo, porque las mentes pueden volver a ser seducidas. Meditar sobre lo que pasó es un deber de todos. Hitler fue muy hábil y se ganó a todos los sectores de la sociedad prometiéndoles lo que querían. Después la propaganda y el miedo hicieron su trabajo.

Fritz, el periodista amigo de Yuri, acaba en un campo de concentración por rebelarse contra el nazismo. ¿Cómo describiría un lugar como Dachau?

Los primeros campos de concentración eran campos de trabajo en los que entraron los disidentes políticos (comunistas, socialistas, periodistas incómodos…) Yo he conocido  Auschwitz y para mí fue una lección de vida de lo que es capaz de hacer el ser humano y lo que es capaz de soportar. Para mí fue una experiencia estremecedora, porque a pesar de que había mucha gente, había un silencio respetuosísimo. Yo fui con la idea de entender un poco lo que debieron soportar seres humanos como tú y como yo.

¿Cómo se documentó para escribir la novela?

Mi documentación básicamente es la lectura. He consultado ensayos y leído muchas novelas como La octava vida. También he leído diarios de gente que cuenta su experiencia desde distintos puntos de vista, y he visto películas y documentales sobre la época. Para crear los personajes de aquella época tengo que meterme en la intrahistoria. Esa es la grandeza de la literatura, que nos cuenta la intrahistoria, la historia del día a día.

Por: Elena Jorreto.

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